En teoría, la División contra vicios del Departamento de Policía de Nueva York (New York City Police Department, NYPD) tiene como misión controlar los denominados delitos contra la calidad de vida, como el trabajo sexual consensuado, el uso de narcóticos y las apuestas. Sin embargo, en la realidad, los agentes de esta división usan sus placas para explotar, acosar sexualmente y aterrorizar a las trabajadoras sexuales y a sus clientes.