Hasta hace poco, en Nueva York se aplicaban algunas de las leyes de votación más restrictivas de la nación. En la última sesión, los legisladores realizaron avances importantes hacia el fortalecimiento de nuestra democracia, pero aún queda mucho trabajo por hacer. Debemos redoblar los esfuerzos para garantizar que cada voz de Nueva York pueda ser escuchada, que cada voto cuente de verdad y que la responsabilidad real ante los votantes sea el estándar en nuestro estado. De eso se trata la Ley de Derecho al Voto.